Los delitos de odio también se producen en las redes sociales e...

Los delitos de odio también se producen en las redes sociales e internet

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La mayoría de los delitos que conocemos como delitos de odio tienen lugar en localizaciones físicas, principalmente la vía urbana, tal y como señala año tras año el Informe sobre incidentes relacionados con los delitos de odio elaborado por el Ministerio del Interior sin embargo Internet, y en concreto las redes sociales como Facebook, Twitter y otras tantas, también se han convertido en escenario cada vez más habitual de este tipo de delitos en el que sus autores tratan de aprovechar el anonimato que estas confieren, a menudo sin éxito. El Código Penal español no es ajeno a esta circunstancia y por supuesto, no pierde fuerza a la hora de juzgar los delitos de odio en ese mar intangible que es internet. Pero, ¿qué son los delitos de odio y en qué manera se pueden producir en la red?

Los delitos de odio

Los delitos de odio son todos aquellos hechos dirigidos contra otras personas en base a una motivación discriminatoria, es decir, por el mero hecho de pertenecer a un determinado colectivo diferente al del autor del delito. Existen muchas definiciones de delitos de odio sin embargo, todas coinciden en este aspecto.

En concreto, el Ministerio del Interior señala que son delitos de odio “aquellos incidentes que están dirigidos contra una persona motivados por un prejuicio basado en:

  • La discapacidad.
  • La raza, origen étnico o país de procedencia.
  • La religión o las creencias.
  • La orientación e identidad sexual.
  • La situación de exclusión social.
  • Cualquier otra circunstancia o condición social o personal.”

Cuando estos hechos se producen en un escenario físico (la vía pública, una tienda, un restaurante, un centro educativos…) a menudo incluye algo que puede resultar crucial para determinar si la agresión producida responde o no a un delito de odio: las palabras y expresiones que haya proferido su autor o autores. Y este es precisamente el eje del delito de odio en las redes sociales, las palabras, pues en Twitter no puede existir ningún tipo de agresión física.

 

cybercrimen

Los delitos de odio en internet

Amparándose en el derecho a la libertad de expresión y en muchas ocasiones, también en el anonimato que facilita la red de redes, no son pocos los que han utilizado y utilizan las redes sociales para proferir ofensas contra otras personas o colectivos. Pero la libertad de expresión no es un derecho absoluto que aparece todo tipo de palabras y expresiones; sus límites son la ofensa, el insulto, la injuria, la calumnia…

Un buen ejemplo lo encontramos en el caso de un joven  que durante más de tres años estuvo publicando imágenes, vídeos y mensajes en Twitter y Facebook en los que ensalzaba la figura de la banda terrorista ETA e incluso animaba a un regreso a las armas. Fue una de las primeras penas de prisión impuestas en España por haber difundido mensajes de odio en las redes sociales.

Mensajes como:

  • “Si al final Aznar regresa a la política activa, espero que ETA lo haga también”.
  • “A mi no me da pena alguna Miguel Ángel Blanco, me da pena la familia desahuciada por el banco”.
  • “Por cada agresión a la clase obrera, un coche-bomba”.

Fueron enmarcados por el Tribunal Supremo dentro del “discurso del odio” dirigido especialmente hacia un grupo de personas, las víctimas del terrorismo”, a las que el TS considera “humilladas” a través de diversas manifestaciones de descrédito, desprecio… que suponen un aumento de su sufrimiento.

La intencionalidad

La intencionalidad es esencial en el caso de los delitos de odio, también en las redes sociales. Así, la intencionalidad del caso anterior quedó plenamente constatada, a diferencia del caso Zapata.

En 2011, el ahora concejal del Ahora Madrid Guillermo Zapata publicaba una serie de mensajes en Twitter que, años más tarde, le han valido un proceso judicial.

Zapata publicó los siguientes dos tuits:

  • “¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”.
  • “Han tenido que cerrar el cementerio de Alcásser para que Irene Villa no vaya a por repuestos”.

Finalmente el concejal ha sido absuelto pero, ¿por qué estos comentarios, aparentemente, contra un grupo religioso, los judíos, y contra una víctima del terrorismo no han sido considerados delitos por la justicia? La clave reside en la intencionalidad.

Los magistrados determinaron que Zapata no tenía intención alguna de ofender, y que los mensajes formaban parte de su gusto por el humor negro o humor macabro, en todo caso amparado por la libertad de expresión. Los mensajes de Zapata pueden ser reprobables, pero no delictivos, señalaban los jueces.

Es evidente que la línea que delimita lo que es y lo que no es un delito de odio es extremadamente delgada pero aún así, es posible esclarecer y juzgar los hechos.

Cómo actuar ante un delito de odio en redes sociales

Si consideras que has sido víctima de un delito de odio a través de alguna red social, blog, etcétera, lo primero que debes hacer es guardar todos esos mensajes y/o publicaciones. Te recomendamos realizar y guardar capturas de pantalla, constituirán la prueba principal.

Si tienes cualquier duda, busca la ayuda y asesoramiento de un abogado especializado que te guíe a través del proceso.

Y por supuesto, debes presentar una denuncia antes la Policía Nacional o la Guardia Civil, detallando al máximo todo lo ocurrido, aportando todas las pruebas que poseas, y asegurándote que en la denuncia se refleja tu convencimiento de que has sido víctima de un delito de odio.


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