Qué es el delito cibernético y cómo se manifiesta

Qué es el delito cibernético y cómo se manifiesta

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Vivimos en plena era de la información y la comunicación, en la sociedad digital, como muchos expertos la denominan, y cada vez realizamos más y más variadas tareas, con mayor frecuencia, a través de internet. La proliferación de ordenadores y sobre todo, de los dispositivos móviles, unido al mayor acceso de internet, ha ocasionado que ya no utilicemos la red únicamente para navegar por páginas webs o enviar correos electrónicos. Ahora hacemos todo tipo de operaciones a través de internet (transacciones bancarias, compras de productos y servicios, etcétera) y gran parte de nuestras vidas se encuentran en la red gracias a los textos, fotografías y vídeos que compartimos en blogs y redes sociales. Todo esto originado un nuevo escenario, intangible, en el que tienen lugar los llamados delitos cibernéticos.

Seguro que en más de una ocasión has escuchado o leído términos y expresiones tales como ciber delincuente, delito cibernético, crimen cibernético, ciber crimen y otros parecidos. Todo ellos hacen referencia a una misma idea: el delito cibernético pero, ¿qué es esto exactamente? Como verás, si bien la respuesta es muy sencilla, también alberga numerosos aspectos interesante que todos, como usuarios, debemos tener en cuenta.

El delito cibernético no es más que aquel acto o hecho que, estando considerado como un delito por la legislación de un país, se comete en el ámbito de internet. Muchos de los delitos más antiguos y tradicionales, pueden ser delitos cibernéticos en el momento en el que se suceden en internet o haciendo uso de internet. Por ejemplo, en el mundo real (físico), un delincuente puede robarnos la tarjeta de crédito y utilizarla para realizar compras en tiendas también físicas; cuando esto tiene lugar en el ámbito de la red, por ejemplo, el delincuente accede de manera ilícita a nuestros datos bancarios y los utiliza para realizar compras online en nuestro nombre, entonces estaríamos ante un delito cibernético que, a su vez, llevará aparejados los delitos que correspondan: fraude, daños a quipos informáticos, descubrimiento y revelación de secretos, usurpación de identidad, etcétera.

La Organización de Naciones Unidas, durante el “Congreso sobre Prevención del Delito y Justicia Penal” celebrado en su edición de 2015, habla del delito cibernético como “una forma emergente de la delincuencia transnacional y uno de los de más rápido crecimiento”.

Al mismo tiempo, señalaba la situación actual del delito cibernético y las principales causas que lo motivan pues, “A medida que Internet se ha convertido en una parte casi esencial de nuestras vidas, suministrando información y comunicación en todo el mundo, los delincuentes le han sacado aprovecho. Con unos dos mil millones de usuarios en todo el mundo, el ciberespacio es el lugar ideal para los delincuentes, ya que pueden permanecer en el anonimato y tener acceso a todo tipo de información personal que, a sabiendas o inconscientemente, guardamos en línea. Las amenazas a la seguridad en Internet se han disparado de forma espectacular en los últimos años, y el delito cibernético afecta ahora a más de 431 millones de víctimas adultas a nivel mundial.”

Como ya hemos señalado, los delitos cibernéticos son muchos y muy variados, aunque los más habituales son todos aquellos que de alguna manera, están relacionados con la identidad de las personas, y los medios más habituales son:

  • Phishing, o correos electrónicos fraudulentos que, imitando a remitentes de confianza, tratan de engañar a los destinatarios para que éstos les aporten sus datos personales, bancarios, credenciales de acceso a servicios, etcétera.
  • Malware, o programas informáticos que, instalados en el ordenador o dispositivo móvil de la víctima sin su consentimiento, espían sus acciones permitiendo así obtener datos e informaciones como las antes citadas.
  • Hacking, es decir, acceder de forma ilegal y remota al ordenador de un usuario.

Algunos de los delitos cibernéticos más habituales están relacionados con el acoso, las injurias y calumnias, la pornografía infantil, los derechos de propiedad intelectual y/o industrial, el fraude, la usurpación de identidad, etcétera.

En la actualidad, la delincuencia cibernética se ha convertido en un verdadero negocio del cual se estima que mueve más de tres mil billones de dólares cada año, y afecta a más de un millón de usuarios cada día o catorce víctimas por segundo.

Por fortuna, los Estados han reaccionado a esta situación y hoy en día, la mayoría de los corpus legales de cada país recogen específicamente esta circunstancias.

 


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