Internet también es escenario para el delito de coacciones

Internet también es escenario para el delito de coacciones

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Internet es un lugar virtual en el que también pueden darse muchos de los delitos que se suceden en el mundo real, entre ellos, el delito de coacciones. De hecho, este delito, junto con otros como las injurias, calumnias, el acoso, el fraude, etcétera, son mucho más habituales de lo deseado en la red debido al mayor grado de anonimato que aportan, en especial las redes sociales. Pero a pesar de ello, el delito de coacciones en internet es igualmente perseguible por las fuerzas y cuerpo de seguridad del Estados, quienes están dotados de las herramientas informáticas necesarias para localizar, identificar y poner a disposición de la justicia a los responsables.

En qué consiste el delito de coacciones

La definición más técnica del delito de coacciones la encontramos en el Título VI, Capítulo III, artículo 172 del Código Penal que señala como autor de un delito de coacciones a todo aquel individuo que “sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto”.

Por lo tanto, cometer un delito de coacciones es impedir a otra persona que realice algo que la ley no prohíbe, u obligar a que haga algo que simplemente no desea hacer. No importa si el hecho en sí es justo o injusto, lo que importa en estos casos es que supone la anulación de la capacidad de obrar libremente de la persona afectada.

Así, el delito de coacciones se perfila como un delito contra la libertad de las personas, y más concretamente, como un atentado contra su libertad de obrar.

Coaccionar no es lo mismo que amenazar

A menudo, las coacciones son confundidas con las amenazas, sin embargo esto no es así, básicamente debido a dos diferencias esenciales:

  • Mientras que la coacción supone un mal inminente, la amenazas está más relacionadas con un mal futuro.
  • La coacción, como ya hemos señalado, es un acto específico que atenta de manera concreta contra la libertad de obrar de las personas, mientras que las amenazas afectad a la libertad general de éstas.

Coacciones leves y coacciones graves

El mismo artículo 172 C.P. que antes hemos citado contempla una pena de cárcel de entre seis meses y tres años, o bien una multa de entre doce y veinticuatro meses, “según la gravedad de la coacción o de los medios empleados”, para todo aquel que sea considerado responsable de un delito de coacciones. Ahora bien, hay diferentes coacciones en base a los actos que se impiden realizar, o que se obligan a realizar, y a los medios empleados para tales fines y por lo tanto, las penas contempladas también serán aplicadas en diferente nivel de gravedad.

Pongamos un ejemplo: si las coacciones perpetradas por el acusado tienen como objetivo impedir que una persona ejerza alguno de sus derechos fundamentales, o impedir pueda disfrutar de manera legítima de su vivienda, se impondrá la pena que hemos citado en su mitad superior.

Delitos de coacciones leves

En este punto es necesario señalar que ya no existen las faltas de coacciones, en tanto que todas las faltas penales desaparecieron con la entrada en vigor de la reforma del Código Penal el pasado año de 2015; éstas fueron sustituidas por los delitos leves que, ahora, supondrán la existencia de antecedentes penales para el autor.

Para los casos de delitos de coacciones leves, el Código Penal prevé una “pena de multa de uno a tres meses”. Pero esta pena general contempla ciertas situaciones y circunstancias que permitirán su aplicación más severa:

  • Coaccionar en modo leve a a una mujer con la que se ha mantenido una “relación de afectividad”, hayan estado o no casados y hayan o no compartido vivienda, implicará una pena de cárcel por un período de entre seis y doce meses, o una pena de trabajos en beneficio de la comunidad de entre 31 y 80 días. Además, en todos los casos, se le privará del derecho a poseer y llevar armas por un período comprendido de un año y un día a tres años.
  • De manera adicional, se impondrá una pena de “inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento” cuya duración será de hasta cinco años en los casos en que exista algún menor o persona con discapacidad necesitada de especial protección.
  • Las mismas penas se impondrán a todo aquel que coaccione en modo leve a cualquier “persona especialmente vulnerable” que conviva con el coaccionado.
  • Y cuando el delito tenga lugar en el domicilio común , o de la víctima, o en presencia de menores, o suponga el quebrantamiento de alguna de las penas recogidas en el artículo 48 del Código Penal, se impondrá la pena en su mitad superior.

Delitos de coacciones con “intimidación grave o violencia”

Cuando el delito de coacciones se comete con “intimidación grave o violencia”, las penas impuestas serán aún más severas. Así, en función de la gravedad de los medios empleados, el castigo contemplado es de “pena de prisión de seis meses a tres años y seis meses o con multa de doce a veinticuatro meses” para todo individuo que, haciendo uso de la “intimidación grave o violencia”, coacciones a otra persona para contraer o no matrimonio, o para forzar a otro a que abandone suelo español o a que no regrese a éste.

Además, si la víctima es menor de edad, la pena se impondrá en su mitad superior.

Cuando además las coacciones se producen con insistencia y reiteración, el artículo 172 ter del Código prevé una estancia en prisión de entre tres meses y dos años, o una multa de entre seis y veinticuatro meses, para todo aquel que altera de forma grave la vida habitual de otra persona en cualquiera de las siguientes situaciones:

  1. La vigile, la persiga o busque su cercanía física.
  2. Establezca o intente establecer contacto con ella a través de cualquier medio de comunicación, o por medio de terceras personas.
  3. Mediante el uso indebido de sus datos personales, adquiera productos o mercancías, o contrate servicios, o haga que terceras personas se pongan en contacto con ella.
  4. Atente contra su libertad o contra su patrimonio, o contra la libertad o patrimonio de otra persona próxima a ella.

Y cuando la persona perjudicada sea “especialmente vulnerable” por cuestiones de enfermedad, edad o cualquier otra situación personal, la pena de prisión nunca será inferior a loa seis meses.

Unas últimas consideraciones

Para finalizar, no debemos olvidar dos consideraciones muy importantes acerca del delito de coacciones:

  1. Además de las penas que correspondan por el hecho delictivo de coaccionar, también se impondrá el castigo que corresponda en base a los delitos que se hayan podido cometer a raíz de dichas coacciones.
  2. Para la persecución legal del delito de coacciones, es imprescindible que la persona afectada (o su representante legal) presente una denuncia ante los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, salvo en casos de minoría de edad o especial vulnerabilidad.

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